Pequeños accidentes en vías ciclistas

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Bloggero. Fijo discontinuo en las Anilladas y en las colaboraciones de La Comunidad del Anillo Verde. Amante de la buena vida, la naturaleza, los tercios de Mahou y del Real Madrid, por este orden. A sus años se ha vuelto a subir a la bicicleta con la falsa esperanza de encontrar esa ruta ideal que sea toda cuesta abajo

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PEQUEÑOS ACCIDENTES EN VíAS CICLISTAS

En las últimas semanas se han acumulado en mi entorno cercano (incluido yo mismo) muchas caídas de la bicicleta cuando discurríamos por vías aparentemente tranquilas. Las caídas han tenido consecuencias de todo tipo, desde leves (pero incómodas) raspaduras hasta rotura de huesos y operación posterior.

En ninguno de los casos estábamos realizando actividad de riesgo, no competíamos, no estábamos bajando la “cuesta de la muerte”, ni siquiera estábamos en pistas de campo, con sus piedras y sus raíces traicioneras. El 100% de los casos de accidentes que conozco o he visto “en vivo” han sido en vías tipo Anillo Verde, Carriles Bici o carreteras cerradas al tráfico en la Casa de Campo.

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Ganador del I concurso de fotografía anillera. Juan José M.

Es por eso que me atrevo a reflexionar sobre el peligro latente que existe en cualquier vía ciclista, por muy tranquila que parezca.
Es evidente que nadie quiere caerse, y por lo tanto vamos a considerar las caídas como inevitables, es decir, no lo has podido evitar, pero te caes al menos una vez en tu vida.

Voy a centrar mis comentarios en los daños físicos de las caídas bajo los siguientes aspectos:

-Procurar evitarlas
-Procurar no provocarlas
-Minimizar las consecuencias.

www.lacomunidaddelanillloverde.es

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Pequeños accidentes en vías ciclistas: procurar evitarlas:

Para evitar caídas y golpes deberemos siempre estar ATENTOS a la vía. Parece obvio, pero no siempre prestamos la debida atención. Por mucho que la conozcamos, el peligro acecha en cualquier lugar en forma de perro juguetón, niño que se cruza, balones perdidos, personas que consideran el carril-bici un carril multiusos, bache inesperado o charco traicionero.  Incluso otros ciclistas despistados o inconscientes que no saben que hay más gente aparte de ellos circulando por ahí. Lo fundamental es ANTICIPARSE a los movimientos irregulares potencialmente peligrosos.

Pequeños accidentes en vías ciclistas: procurar no provocarlos:

Es cierto que a veces, sin darnos cuenta, nuestra actitud puede provocar una caída. Es más común de lo que pareciera que la caída se provoque cuando van dos personas en paralelo, charlando. Un leve movimiento, un pequeño titubeo y las dos bicis se enganchan y provocan un buen revolcón. No hace falta ir muy deprisa para llevarse un buen susto.

En otro caso muy corriente es hacer lo que se llama “el afilador”. Tocar con nuestra rueda delantera la rueda trasera del compañero. No hace falta decir que dos ruedas con tacos (como normalmente llevamos la mayoría) se enganchan sin demasiado esfuerzo.

Cuando circules en vías muy transitadas, sé PREDECIBLE en tus movimientos. Nunca está de más señalar con la mano si vas a hacer un cambio brusco de dirección, y mirar más de una vez para atrás para ver si tu maniobra no va a molestar a nadie. Y si vas a adelantar a alguien al que puedas avisar (ya sea peatón o ciclista) un pequeño toque de voz (del tipo: “paso” “cuidado” “perdón”) o timbre puede prevenir más de un susto.

En otras ocasiones (las menos, por suerte) nuestra imprudencia, la mala valoración del riesgo de una maniobra o el exceso de confianza, puede llevarnos a una caída casi anunciada. Una curva con suelo mojado, un paso estrecho, una rodera en un suelo de tierra… no son problema salvo que los convirtamos en tal.

Pequeños accidentes en vías ciclistas: minimizar las consecuencias:

Asumiendo que alguna vez nos va a tocar caernos, procuremos no agravar las consecuencias. Parece claro que un casco nos puede evitar consecuencias graves. Pero también es recomendable unos buenos guantes. Muchas veces lo primero que ponemos en el suelo para intentar evitar la caída son las manos.
En invierno las mangas largar y pantalones largos nos pueden evitar las molestísimas rozaduras contra el asfalto o la tierra. El golpe te lo llevas, pero hemos evitado la sangre y posible posterior infección.
Otra cosa que muy pocos (yo creo que casi nadie) llevamos en nuestras mochilas/bolsas son un par de tiritas medianas-grandes. No ocupa absolutamente nada (por ejemplo, las podemos llevar “camufladas” en los pliegues de una cámara) y puede hacernos menos molesta la “vuelta a casa” para curarnos en condiciones.

Para finalizar, un consejo: Como decía aquél: “Tened cuidado ahí fuera”.

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! Comentario

  1. José Luis Martín José Luis Martín
    31 octubre, 2014    

    Estoy en total acuerdo contigo.
    El peor enemigo; la confianza. El peor riesgo para los demás; la suficiencia.
    Si vamos relajados pero pendiente del entorno y respetando a los demás, sobre todo a los que van más despacio es más que probable que el retorno a casa sea todo un placer.
    Un cordial saludo.

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